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Miguel Herrera despedido, ¿Y la prensa amarillista hasta cuando?...


La tolerancia es uno de los valores básicos del ser humano, y consiste en respetar las ideas, creencias u opiniones de otros aunque no coincidan con las propias, pero toda persona llega a un punto donde su tolerancia se acaba y entonces explota, esto generalmente pasa cuando estás harto de alguna situación en específico o cuando se meten directo con tu persona, tu vida privada o tu familia.

Esto fue lo que le paso a Miguel Herrera, llegó a un punto donde no aguanto los ataques hacía su persona, su vida privada y su entorno familiar, porque eso es lo que fueron los comentarios de Christian Martinoli en cada partido de la Selección Mexicana que narraba, eso fue lo que hizo José Ramón Fernández al llamar a Mishelle, la hija de Miguel, “liendre”, eso fue lo que hizo David Faitelson, al tachar de “estúpido” al ex director técnico nacional, eso hizo en innumerables ocasiones el Diario Deportivo Récord, que de “deportivo” no tiene nada, y en más de una vez se inventó situaciones que afectaban directamente la vida personal no sólo de Miguel, sino de los futbolistas, como cuando aseguró que Miguel Layún tenía un hijo fuera del matrimonio, cuando el jugador del Watford está casado y tiene un hijo, ¿Todo eso se vale? ¿Cuándo un medio adquirió el derecho de atacar a una persona en específico y dañar su imagen? ¿Cuándo perdieron el objetivo de simplemente informar y se convirtieron en una revista de chismes? Ese es, lamentablemente, el periodismo deportivo actual en México.

Ahora, no estoy justificando a Miguel, en lo absoluto. La violencia no es ni será nunca la respuesta a ninguna situación, menos en un país como el nuestro que vive momentos muy delicados, a lo que pretendo llegar es que si se aplican sanciones, sean las que sean, deben ser parejas para ambas partes. Hoy en día, Martinoli es la victima ante los ojos de la sociedad, pero si algo tengo entendido es que para que se desarrolle una pelea se necesitan dos individuos, el agresor, en este caso Miguel, y el provocador, en esta ocasión el narrador, porque no es periodista, Christian Martinoli Curi.

Miguel Herrera sacrificó a un América de época para ir a salvar a una selección que no merecía ser salvada, dejó un proyecto destinado a ser exitoso por un signo de interrogación, y no lo hizo en vano, pues en selección cumplió con cada uno de los objetivos trazados, desde calificar a la selección a Brasil 2014 (lo que parece muchos ya olvidaron), ganar la Copa Oro y el medio boleto para Confederaciones, convencer a Carlos Vela, ese que nadie más pudo traer al seleccionado, crear un ambiente de grupo y armónico dentro de la selección, cosa que con José Manuel De La Torre se había perdido y hasta ganarse a la afición, misma que hoy parece ha olvidado como el día de ayer aplaudía al famoso “Piojo”.

Miguel cumplió en todo momento, el único pendiente fue la Copa América, su salida no pasó por resultados futbolísticos, pasó por defender su persona, su dignidad, su trabajo y algo más importante: su familia. Lo hizo de la forma equivocada, sí, se equivocó al bajar al nivel del comentarista de TV Azteca y responder a las agresiones verbales con violencia física.

Herrera no es más el técnico de la selección por una situación extra cancha, correcto, fue una decisión severa para una acción de la misma magnitud, el siguiente paso de los dueños del fútbol en México debe ser sancionar en primer lugar a Martinoli con la misma severidad que a Miguel, en segundo a todos los otros medios que se dedican a inventar y atacar a otras personas, de lo contrario el día de hoy, 28 de Julio de 2015, el fútbol mexicano le acaba de dar permiso a cualquier individuo que tenga un micrófono enfrente de atacar, insultar y provocar a jugadores, directores técnicos, directivos y a sus respectivas familias. Y no sólo de eso, sino hasta de dejarlos sin empleo.

Pablo Agreda.
@pabloagreda7

EDITORIAL: Hasta siempre querido "Chucho". De ahora de adelante, va por ti. • Christian "Chucho" Benítez • Club de Fútbol América • América Campeón • Club América 2013 • Christian Benítez 2013 • GRACIAS CHUCHO. DESCANSA EN PAZ.

Se fue la persona, el jugador, el padre, el amigo, el hermano, el héroe, el ídolo, el "Chucho" de todos.

Christian siempre fue un tipo alegre, de pocas palabras, pero de muchas sonrisas, un ganador por naturaleza, un profesional y un ejemplo para el resto, siempre con una mentalidad ganadora, siempre con las ganas de ser el primero en llegar, y esta vez, se adelantó y llego mucho antes de lo que se esperaba, Christian se nos adelanto una vez más, como se adelantaba a los rivales, tanto en la vida, como en la cancha, se adelantó y ahora está en un palco de honor, pendiente y al cuidado de los suyos, atento a lo que pase con sus grandes amores; su familia, sus seres queridos, sus equipos y su selección nacional.

Chucho se fue no sin antes dejar un legado que será recordado por muchos años, no sin antes escribir su nombre con letras doradas en el libro de la vida y en el del fútbol profesional.

Lo que no debemos olvidar, es que Chucho no se fue, ni se irá por completo, por el hecho de que vive en el corazón y en la memoria de todos las personas que compartieron con el, de todos los que gritaron sus goles y corearon su nombre en más de una ocasión.

No queda más que pedir por el eterno de descanso de Christian y la pronta resignación de su familia y de sus seres queridos.

A su vez, debo darle gracias a Chucho, por todo, por tantas alegrías que nos dio en estos años al pueblo Amercanista, agradecerle de todo corazón la entrega que mostraba y el amor que tenía por su profesión. 

Gracias Chucho, este no es un adiós, es un hasta siempre. Que Dios te tenga en su santa gloria, gloria a la cual tu estás acostumbrado, tan acostumbrado que gracias a ti, en gran medida, llegamos a ella nosotros, los aficionados al Amérca en tiempos recientes.

Hasta siempre querido "Chucho". De ahora de adelante, va por ti.